7 de oct. de 2013

Atractivos cercanos a Tilcara: Cuevas del Wayra


Si aún están entre tus materias pendientes un viaje a Jujuy, entonces este es el momento exacto para dejar de postergarlo. Es una época propicia del año, en donde el turismo está en su mejor momento y en donde el clima es un buen acompañante.

Al planear el viaje, te encontrarás con que en Jujuy hay muchos sitios que vale la pena visitar, pero si no contas con mucho tiempo, seguramente vas a tener que establecer prioridades. Y entre ellas, se encuentra Tilcara y sus alrededores, en donde el escenario natural te provocará gran asombro por su belleza.

Tilcara es un pueblo tranquilo, ideal para aquellos que buscan desconectarse de todo, pero al mismo tiempo, encontrar actividades para hacer. Este rincón norteño es conocido por sus importantes yacimientos arqueológicos, así como por contar con interesantes museos.

Luego de recorrerlo, no dudes en visitar los atractivos cercanos a Tilcara: Cuevas del Wayra es un perfecto ejemplo de aquellos sitios a donde no podes dejar de llegar.

Se trata de una propuesta diferente, que forma parte de las ofertas turísticas destacadas a lo largo de la Quebrada de Humahuaca y que se encuentra a sólo 4 kilómetros de Tilcara. 

En un camino laberíntico, en donde los senderos se borran por la huella del viento, dejando lugar a la expresión de la naturaleza en su forma más pura, que se exhibe con sus altos cordones montañosos, así como vegetación típica de la zona. En un primer momento, el trayecto se puede cubrir en vehiculo pero luego exige del esfuerzo y las ganas de iniciarse en la aventura del trekking. Antes de llegar a las cuevas, primero tendrás que pasar por la Quebrada de Sarahuaico. 

Las Cuevas de Wayra son un verdadero museo al aire libre, que se hace evidente a medida que vamos penetrando en esta profundidad de 50 metros. Poco a poco, podes sorprenderte con diversos sedimentos marinos, piedras volcánicas y caracoles petrificados. Sin dudas, estos signos de un pasado que representa la cara de la otra moneda respecto de lo que se observa en la actualidad. Imaginarse lo que hubo allí forma parte del condimento adicional del paseo.

Otros elementos que también te sorprenderán son las terrazas de cultivo, realizadas por los antiguos habitantes y que tenían sistemas de riego propios. No hay que olvidar que el Río Grande se encuentra muy cerca e incluso, podrás admirarlo.

En el circuito, también llaman la atención ciertos huecos, muy parecidos a fosas, que se considera que tuvieron la función de tumbas de los muertos.

Además de estas cuevas, también está la llamada Cueva de Aguirre, que sirve como punto de tránsito para unir la Quebrada homónima con la Quebrada de Huichaira. Allí, la escena cambia un poco y se tiñe de colores rojos y oscuros, por la presencia de arcilla.

Las Cuevas del Wayra son un atractivo imperdible del norte argentino, muy cerca de Tilcara, por algo se conoce a estos alrededores como destacados referentes arqueológicos. ¡No te los pierdas y anda preparando la cámara de fotos!

31 de dic. de 2012

Festival Nacional del Peon Viñador

La Rioja además de ser un excelente y atractivo punto turístico cuenta con innumerables actividades por realizar. Sin ir más lejos se encuentra dividida en 18 departamentos que amplían aún más las opciones del turista.

Un buen ejemplo lo constituye la localidad de Coronel Felipe Varela, ubicada en el sector occidental de la provincia a la cual pertenece el departamento de Villa Union y limita con el imponente cerro de Famatina. Un lugar de no más de 6.000 habitantes caracterizado por un paisaje natural y esplendoroso. No es solo un simple, tranquilo o aburrido pueblo. Si queremos diversión de la mano de la Fiesta Nacional del Peón Viñador la encontraremos.

Esta celebración data desde 1973, año en que se llevó a cabo la primera fiesta del Peón viñador. Es una conmemoración que se realiza cada año, con sumo sentimiento evocando los valores de libertad y democracia que se vieron socavados en la dictadura de 1977 y hasta el retorno de la democracia al país.

Cuando la calma política y social volvió la fiesta renació con más fuerza que nunca. Se trata de una festividad que convoca mayormente a artistas locales a fin de promover la cultura autóctona. En un primer momento y antes de la dictadura militar se convocaba a cantantes elegidos, luego se añadieron certámenes a fin de abrir el abanico de opciones y brindar oportunidad a todos por igual.

Quien asista debe estar preparado a pasarla bien, relajarse y dejar de lado todos los problemas. Esta celebración fue declarada Fiesta Nacional a través de la resolución Nº 250.

Se caracteriza  por la simpleza de su gente, su colorido y la infinidad de exquisiteces propias del lugar que se pueden degustar. Todo se brinda como ofrenda y agradecimiento por  la cosecha recibida y el trabajo que esta provee a cientos de familias.

Una vieja tradición que se retomó en las últimas ediciones fue la elección y coronación de la reina del Peón Viñador, que lucen su belleza y trajes arriba de coloridas y originales carrozas. Obviamente el protagonista es el vino, Felipe Varela es zona por excelencia donde se albergan los mejores viñedos logrando así una bebida de gran calidad y robustez.

La música es de raíz folklórica, se destaca La Chaya colmada de coplas y versos que cuentan en estrofas historias que solo la música puede ilustrar. Se lleva a cabo en febrero de cada año, hay ómnibus que acceden al lugar que no se encuentra a más de dos horas de la capital.

También se podrá encontrar hospedaje que brinda todas las comodidades y servicios. Antes de que empiece la fiesta se puede aprovechar para dar una vuelta por el pueblo, recorrer sus calles y conocer un poco más. Un lugar sin desperdicio alguno, la música que suena constantemente e invita a soltar el alma y dejarse llevar.

La Rioja es una provincia de cultura vitivinícola que ha dado grandes y reconocidas uvas como el exquisito torrontés riojano. Una fiesta sin igual, recomendada para los amantes del buen vino, como así también para la familia y los amigos.

Fiesta del vino Patero

La “Fiesta Provincial del Vino Patero y la Mistela” se realiza en la localidad tucumana de Amaicha del Valle. La misma se sitúa a 164 kilómetros al noroeste de San Miguel de Tucumán. Dentro de los hermosos Valles Calchaquíes es posible llegar a Amaicha tanto desde el norte, desde Tafí del Valle- Salta- como desde el sur, Catamarca y Tucumán. Es un lugar bellísimo y tranquilo, situado a mas de 2 mil metros sobre el nivel del mar donde, el que busca relajarse lo puede hacer pero también hay atractivos para los más activos como el trekking, cabalgatas y expediciones 4x4, entre otras.

De color rosado, bien dulce y con abundante cantidad de alcohol, el vino patero es muy conocido dentro del territorio argentino. Tradicionalmente se fabricaba pisando las uvas con los pies sobre cuero de buey para luego recolectar el mosto e introducirlo en enormes tinajas y esperar su fermentación. Luego la fabricación progresó comenzando a tener técnicas de más calidad para la fabricación de esta bebida tan famosa en nuestro país por lo “buena para el corazón”.

Con ediciones que se renuevan año a año en el mes de julio esta festividad se desarrolla en la plaza principal de Amaicha donde se congregan centenares de personas. Un escenario montado en la conocida por todos Plaza Gral. San Martín con muchos puestos de comidas y artesanías alrededor es el marco de esta celebración, eso sin contar el excelente paisaje que se puede admirar a los cuatro puntos cardinales de Amaicha del Valle. La fiesta está a cargo de la organización “Fortín Gaucho Los Amaichas” y cuenta con el apoyo de autoridades de turismo de la localidad así como de la Comunidad Indígena de Amaicha.

Se trata de una jornada repleta de actividades: exposición de los productores locales de vino patero; una feria de artesanos del lugar con los mejores trabajos hechos a mano para cualquiera que se quiera llevar un recuerdo; puestos de comidas regionales donde el visitante tiene la posibilidad de probar deliciosos locro, humita, tamales, empanadas entre otras exquisiteces; también se realiza un desfile de agrupaciones gauchas de mucha antigüedad y prestigio de la zona; un festival a pura música y baile y el clásico concurso anual de vino patero con importantes premios para los ganadores.

Al finalizar cada edición, los organizadores brindan una degustación de deliciosa agua ardiente, mistela y vino patero. Luego de esta celebración, unos días posteriores generalmente en agosto, se realiza la también ya tradicional Fiesta de la Pachamama. Una celebración por la cual se le rinde culto y se le hace ofrendas a nuestra madre tierra. La veneración comienza normalmente antes del amanecer en un lugar conocido como La Loma, continúa con discursos de caciques de la comunidad Indígena de Amaicha quienes son los que formalmente brindan ofrendas a la Pachamama culminando con una fiesta a pura música, locro y vino.

Desde el lado de los organizadores, esta fiesta les sirve para dar a conocer su provincia, su producción de exquisitos vinos y comidas; sin embargo la Fiesta del Vino Patero de Amaicha del Valle es una excelente oportunidad para argentinos y extranjeros para conocer este hermoso lugar del Valle Calchaquí, aprender de las costumbres de sus pobladores y disfrutar de días a puro folclore argentino.

27 de dic. de 2012

Pictografias y petroglifos que se encuentran en Talampaya


La historia de la provincia de La Rioja es de gran interés y se encuentra viva en cada uno de sus lugares. Desde diversas comunidades de aborígenes hasta el caudillo Felipe Varela encontramos  una sociedad que se ha conformado en base a la cultura y el progreso. Quizás por falta  de difusión turística, ronda la idea en general  que ir a visitarla es aburrido y no hay nada nuevo por hacer o descubrir.

El Cañón de Talampaya constituye un excelente destino para conocer y explorar,  aparte de ser un lugar bellísimo, es propicio para el turismo y todo aquel que busque deslumbrar sus ojos.
Entre sus cualidades encontramos paredes montañosas de gran altura,  generando una sensación de pequeñez ante su gran tamaño.

Dejando de lado sus características más comunes pero no por eso menos importante,  nos encontramos con pictografías y petroglifos  propios del  cañón. Por  pictografía se entiende toda aquella escritura mediante símbolos que el hombre empleo para comunicarse al comienzo de la humanidad.

Ahora bien los petroglifos son diseños labrados sobre rocas que en su mayoría representan animales como así también insignias que hablan de la cotidianeidad de sus habitantes. Los asentamientos humanos datan desde el año 120 en adelante, habiendo pasado por allí muchas culturas indias de variados orígenes.



El mosaico cultural es muy rico. Diaguitas y aborígenes también se cuentan entre sus habitantes pasados. No obstante es recomendado para entusiastas de la arqueología ya que abundan pictogramas que guardan años de sabiduría y misterio.

Las pictografías y petroglifos que se encuentran en Talampaya son únicos  en la provincia y constituyen un patrimonio de gran importancia.

Si bien no abundan en demasía hay lugares específicos donde se los puede admirar como por ejemplo “Los Pizarrones “y” La Puerta de Talampaya”, son de fácil acceso y resguarden entre sus muros  grafías que se dice fueron hechos por los incas.

Las formas  o figuras que podemos llegar a encontrar  van desde jeroglíficos redondeados y sin definición alguna hasta imágenes de mayor  claridad. Se observan líneas rectas, curvas, extraños firuletes que son objeto de estudio e investigación en la actualidad. Los colores obedecen a la arcilla y los componentes propios de la madre tierra, de ahí que se forman tonos cálidos y radiantes.

Mientras recorremos el lugar se encuentra el antiguo cementerio aborigen y ruinas de antiguas construcciones, marcando así el inicio y fin de una época que evoca un pasado lejano pero vivo.

Vale destacar que Talampaya es Parque Nacional desde 1997 y se creó con el único fin de preservar la riqueza arqueológica y paleontológica de la zona.

Es  de utilidad saber que el ingreso al lugar se hace con guía turístico, está destinado a un turismo que busca conocer e indagar en arqueología y disfrutar de la naturaleza en su máxima expresión.

Se encuentran a disposición diferentes excursiones como travesías 4x4  donde arriba de un gran micro todo terreno podemos recorrer los caminos y sus grandes paredones.

La excursión denominada Cañón de Talampaya con recorrido hasta El Monje es la que nos llevara a La Puerta de Talampaya que como ya se menciono es donde se encuentran principales pictogramas y petroglifos. Un lugar sin precedentes, un regalo de la naturaleza que no se puede desperdiciar.

Colorido majestuoso del Cerro Guandacol


La Rioja como destino turístico argentino, sorprende con  cada uno de sus lugares. Se pueden encontrar numerosos valles y cerros como así también  paisajes únicos que engalanan  a una región llena de magia y belleza.

El colorido majestuoso del cerro Guandacol, conforma un lugar que, como su nombre lo indica constituye una delicia para cualquier visitante.Sus colores van desde  tonos rojizos intensos, hasta suaves matices  rosados, ocres y verdes que se mezclan con la naturaleza. Está ubicado muy cerca de la ciudad de San Juan con la cual limita y  pertenece al departamento Coronel Felipe Varela, de la capital riojana hay una distancia de 340 km aproximadamente y se puede acceder en auto sin problema.

 Desde el punto de visto geográfico el  cerro esta incrustado en la pre cordillera que a su vez limitan con Mendoza y San Juan. A simple vista se observan cortes muy bien marcados en sus paredes conformando  una mezcla de montañas que varían en tamaño y forma irregulares, logrando  así una mixtura original y un paisaje sin comparación. Otra de sus características refiere a su extensa longitud en su terreno llano y a la gran  altura de sus montañas que superan los 3000 metros. El cerro se formó en plena era paleozoica, siendo un  paisaje natural reconocido por su imponente forma y la gran cantidad de piedras que datan de miles de años atrás entre muchas de sus cualidades.



En cuanto al clima se puede decir que es variable y va de templado a sub tropical, la región es seca y el viento predominante es el Zonda. A simple vista se observan cortes naturales, entre las paredes montañosas que formas figuras geométricas  de texturas muy variadas. Posee gran extensión y las líneas rectas predominan en la escena del paisaje.

Los colores son magníficos, llaman la atención y presentan matices raros y únicos. Además de su atractivo natural, geográfico y turístico se puede disfrutar de comidas típicas y exquisitos vinos, con frutas propias del lugar, además de dulces y conservas elaboradas de manera casera con  un toque de tradición. Cuenta con 4.000 habitantes, siendo un pequeño poblado caracterizado por la calidez de su gente.

Antiguamente la economía descanso  mayormente en la actividad agrícola ganadera, hoy por hoy encontramos una alta producción de olivo, vid y frutas varias.

La historia es parte fundamental y cobra vida en el recuerdo de Felipe Varela; destacado patriota y caudillo argentino oriundo de Guandacol.

El cerro es uno de los más lindos del país. Recomendado para los amantes de turismo rural y o alternativo, para quienes buscan algo fuera de lo convencional.

El mismo lugar ofrece maravillas escondidas o mejor dicho distribuidas a lo largo de las miles hectáreas que ocupa. Aquí podremos visitar Vallecito Encantado una gran muestra del denominado periodo carbonífero con formaciones rocosas de más de 350 millones de años.

A tan solo  40 km del lugar se encuentra Guandacol Hotel, con precios accesibles y muchas comodidades para el turista.

Hay mucho por recorrer y conocer, ideal para descubrir, relajarse y embarcarse en un mundo nuevo que nos invita a indagar un destino impactante. No olvidar buscar recomendaciones en la oficina de turismo, llevar abundante agua, ropa cómoda y protector solar. Todo está listo para disfrutar de un viaje único e inolvidable.

Banda Florida y petroglifos de la isla y rio el Suri


La República Argentina es conocida como un país rico en razas y variadas costumbres tomadas tanto de inmigrantes como de aborígenes  que la habitaron desde tiempos inmemoriales. En todos los puntos del país nos encontramos con vestigios antiguos que forman parte de la historia de muchas provincias. Atractivos únicos que nos remiten a nuestra cultura precolombina. 

La cultura ciénaga radicada en territorio riojano 200 años D.C conforma la parte histórica y arqueológica de la Banda Florida, un lugar que encarna años de misterio y sabiduría. Esta cultura propiamente dicha corresponde a la etapa agro alfarera y se caracteriza por haber dejado miles de petroglifos en las paredes de este bello y enigmático lugar.

Un poco más adelante entre los años 500 y 800 D.C encontramos restos de la denominada cultura Aguada que viene a cerrar el periodo agrícola alfarero y está marcada por el arte precolombino.

La isla se encuentra ubicada a 6 Km de la localidad de Villa Union en el sector noreste de la ciudad. Si uno se dispone a recorrer Banda Florida y petroglifos de la isla y el río Suri debe saber que se embarca en una experiencia que tiene como principal testigo miles de grafías e imágenes dejadas como testimonio por parte de los habitantes del lugar.

Las grafías que allí se encuentran son de gran importancia patrimonial y cultural. Constituyen según los estudiosos los primeros intentos de comunicación del hombre con su entorno.

Pese al paso del tiempo y los cambios climáticos del lugar los petroglifos se han conservado casi en perfecto estado. La modernidad y los avances en la ciencia han llegado tarde y muchos de estos pictogramas no han podido ni podrán descifrarse.

Se encuentran inscriptos en las paredes de las ruinas y rocas. Hay millones de formas, figuras y tamaños distintos.

En el medio de Banda Florida podemos encontrar el cauce del Río Suri, podemos parar un rato en su costanera y disfrutar de sus frescas y tranquilas aguas.

Si seguimos el camino del río y a unas 15 cuadras de distancia podemos encontrar con una vieja formación rocosa denominada El Barco aquí se concentran miles de grafías de varias culturas que no han podido ser precisadas con exactitud.

Se puede visitar el lugar caminado y se torna muy divertido por la dificultad de los senderos que se mezclan con pequeñas ramas que se desprenden del Suri.

Es ideal para recorrerlo de manera tranquila y sin apuro, podemos observar la flora del lugar y con suerte vislumbrar uno que otro animal.

Está prohibido olvidar la cámara de fotos, la postal es impoluta y digna de ser retratada. El lugar además de su contenido histórico y arqueológico es un mundo nuevo, donde se respira paz, aire puro  y sin contaminación.

Los paisajes son bellos e imponentes, el color da vida y calidez a un lugar soñado. Una opción única para tener en cuenta para vuestras próximas vacaciones. Ideal para disfrutar a pleno y llevarse una experiencia rica y de gran interés cultural. Banda Florida se encuentra en los paquetes de viajes de las agencias de turismo  en la mayoría de las provincias, por ende no quedan más excusas, a visitar La Rioja se ha dicho.

Artes rupestres en el cañon de Anchumbil


Si hay un lugar en el mundo donde se pueda conocer el arte en períodos precolombinos es la zona del noroeste del país.

Las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán, La Rioja y parte de San Juan fueron habitadas por los Diaguitas, quienes a partir del año 850 desarrollaron una cultura muy rica basada en el uso del metal y los trabajos de alfarería más tarde con influencia de Culturas de los Andes Centrales. Diaguita proviene del quechua y significa “serrano” aunque algunos autores también los llaman “Calchaquíes”. Se alimentaban en base al maíz, zapallo y porotos y trabajaban con llamas, guanacos y vicuñas, parte de la fauna típica de las actuales provincias del NOA. También fueron especialistas en la cerámica fabricando platos, vasijas y jarrones sin dejar de mencionar la habilidad que desarrollaron en el trabajo del oro, el cobre  y la plata.

Parte de su legado se puede encontrar reflejada en las artes rupestres en el cañón de Anchumbil. También llamado Cañadón o a la zona directamente “del cañadón” refiriéndose a una formación geológica compuesta de piedras, residuos volcánicos, etc., se encuentra enmarcado en un paisaje lleno de cardones, águilas, formaciones rocosas de color rojizo y vertientes de pura agua cristalina. Este lugar riojano se ha convertido en un verdadero paraíso no solo para turistas sino para estudiosos de la historia. Los diaguitas dejaron aquí grabados en las piedras, bien escondidos entre huecos y pasadizos, testimonios de su estilo de vida y costumbres.



Otras versiones explican que en el lugar, los que dejaron marcas de sus huellas por nuestra tierra supuestamente fueron los Incas, todo a través de pictografías y petroglifos. Se denomina Pictografía a una manera de comunicación que se remonta a culturas neolíticas y que se basa en representaciones de objetos realizadas sobre piedra. Según los expertos, cada signo de un alfabeto representa frases y no palabras únicamente. Se diferencia además de los Petroglifos ya que estos son principalmente símbolos (también tallados sobre roca) pero realizados por los antepasados al período neolítico.

De una u otra forma, Incas o Diaguitas enseñaban gráficamente cuando eran periodos de siembra, cuando se debía cazar a un animal y cómo hacerlo, mostraban sus cultos a diferentes dioses y también se usaban estas formas de comunicación con fines comerciales por ejemplo para contar cuantos animales había o cuantos se entregaban a cambio de otra cosa, etc.

Por acción del clima y de la erosión, muchos mensajes se han ido perdiendo a lo largo de los años o se han vuelto indescifrables. Es por ese motivo que muchas personas están al cuidado de estos preciados lugares y allí se debe ser lo más cuidadoso posible.

En definitiva, en este misterioso e impactante atractivo, a través de pictografías o petroglifos, culturas pasadas, milenarias y muchas de ellas presentes en la actualidad nos dejaron uno de los mensajes más valiosos a tener en cuenta en nuestros tiempos: la comunicación con otros no depende de la lingüística o de la fonética, todo se puede aprender por medio de símbolos o signos conocidos por todos, donde un búfalo sea icónicamente un búfalo y donde, para entender, no hace falta tomar clases formales o tener un título académico sino que basta con el ejemplo y la demostración que todos somos iguales ante la tierra.